Guerrilleros. Historias anonimas

 Juan Antonio Paredes Pardo
 · 47 años.
 · León
 · Guia turistico.

Les queremos presentar para esta sección, una serie de relatos de personajes anónimos que contribuyeron a formar la historia con sus valerosas acciones. Les transmitiremos sus breves relatos para que podamos comprender a través de sus vivencias, sensaciones pasadas, de luchadores que quizás no figuren en los libros de texto pero que su contribución fue de igual importancia para que los valores de libertad y el derecho a ser un pueblo libre, pudieran tomar forma en tan estoica época. Esperamos que algún día, la historia nos rinda el homenaje que nos merecemos. Hasta entonces, amigos, a continuar Rugiendo porque tenemos mucho que escuchar.

La época que contribuía al Frente como correo pasó rápidamente. Todavía era un niño con la inocencia que estos deben tener. A mi temprana edad forzosamente tuve que madurar consciente de los tiempos que estaban por llegar. El paso de la infancia a la adolescencia dejo atrás los juegos por las calles dando paso a bombas de mano con objetivos militares, la temida Guardia Nacional.
A los 14 años, entre a engrosar las filas de la columna Iliana Fernández. Nuestra primera acción, no se dilato en llegar. Las fuerzas Somocistas asediadas en León necesitaba de refuerzos y esta llego un 23 de setiembre con el temido Ejercito Centroamericano conformado por un comboy  de militares de diferentes países como Guatemala, El Salvador o Honduras.
Nos anticipamos a sus movimientos para impedir que lograran reforzar a la Guardia en la ciudad, cortándoles el paso a la altura de la carretera Chinandega por Camiratez y obligando a los mismos a refugiarse en la antigua fábrica de cartón. El combate allá duro tres largos días, los militares mejor armados se refugiaban dentro de la construcción, nuestra unidad, se mantenía en las cercanías de la fábrica respondiendo a los ataques con un humilde material bélico, fusilería y bazucas.
La tensión se acentuaba cuando su aviación llegaba hasta nuestras filas descargando su metralla furiosa sobren nosotros causando con ello algunas bajas significativas de nuestros compañeros.  Los soldados Somocistas se mantenían dentro de la fábrica, afuera una tanqueta hoy conocida como “Arazel” tiraba con fuerza sus cañones contra nosotros, podíamos oír las balas silbar sobre nuestras cabezas con sus ruido atronador. A mis costados veía caer a algunos de mis compañeros heridos por la metralla y era de vital importancia repeler los ataques eficazmente para no perder la posición. Uno de estos mártires fue el compañero Alvaro Hernandez al que la tanqueta le emitió un disparo certero impactando mortalmente en su cabeza. Fue tal la tristeza de ver caer a alguno de nuestros hermanos que se materializo en combate y nos dio el coraje posible para salir victoriosos de la ofensiva.
La tanqueta, aparte de la mejor preparación y desigual armamento, contribuía una gran ventaja para los Somocistas era de vital prioridad conseguir inutilizarla para que el combate volviera a ser cosa de dos. Nuestro compañero Marvin Saavedra “Chivo Panto” consciente de esa necesidad, heroicamente logro acertar con su bazuca, desmovilizando la tanqueta que después paso a engrosar el armamento para la lucha del Frente Sardinista.
Los aviones como pájaros enojados, descendían velozmente y con gran sobriedad tiraban contra nosotros balas de odio. Una casita dentro de una llanura frente a la fábrica constituía todo nuestro resguardo contra su artillería. El ruido de motores de se volvía más cercano y las cargas de metal y los cohetes “Roque” no tardaron en estallar a nuestro alrededor. En un instante el ruido de la metralleta fue complementado por un intenso dolor en mi costado, una bala avía acertado sobre mí y el frio acero contrastaba con la caliente de la sangre que ahora brotaba y me teñía de un intenso rojo. Me pudieron trasladar hasta un punto de auxilio y por fortuna a los pocos días volvía a estar en plena lucha para liberar otros puntos estratégicos como el Fortín de Acosazgo. El intercambio de disparos se produjo durante los tres días hasta que el 13 de Junio un grupo de guerrilleros logro entrar por sorpresa en la construcción por la zona oeste apresando a todos los militares y dando por finalizada la batalla.

Reportaje: Ivan Piqué
Fuente: Museo de la Revolución

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