El cobrador del trago

Dice la leyenda que en una época en que casi no quedaba gente seria para trabajar, un joven decidió emprender un negocio que consistía en ofrecer servicios de mensajero a los caciques del lugar. El joven, movido por una motivación innata para los tiempos que corrían, realizaban con esmero las labores encargadas por los holgazanes de sus jefes, cumpliendo con rapidez y efectividad su trabajo. Una vez logrado el cometido de su mutuo pacto, era el momento de recoger los frutos del sudor de su frente… En lugar de obtener su merecido trato y compensación, la mayoría de los deudores, optaron por ponerles injustamente trabas y excusas con el fin de ahorrarse el pago. Este joven, al tiempo se sintió cansado física y psicológicamente, decepcionado por la poca ética de sus jefes, decidió ahogar sus penas en licor.  El problema es que al tomar las primeras copas, el escaso dinero que tenia se le acababa dejándolo sediento. Algo ebrio,  aparecían en la puerta del moroso, invitando mediante canciones de vida alegre, el pago para poder continuar con su nueva afición, beber. Hoy en día, se tiene que ir con cuidado de pagar sus deudas o en su puerta de sus negocios podrás oír su alegre saludo; El del traaaago… el del tragooooo!

Ilustración: Nacho R.S

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