Guerrilleros. Historias anonimas. II

Felix Marvin Hernandez
· Psudonimo, Jorge
· 52 años
· Agricultor, León

 

En las clases ya se sentía el movimiento revolucionario. Yo, pertenecía al MES (movimiento estudiantil secundaria) y era la hora de actuar por el Sandinismo. 500 estudiantes nos movilizamos un 13 de Septiembre para hacer un golpe militar a los Somotistas en el Sauce.
Llegamos de noche en carros mojados por una densa lluvia. La ofensiva se produjo por las calles. Los que tenían armas largas, como fusiles completaban la primera linea, mientras que los que disponíamos solamente de pistolas, conformábamos la segunda. Yo permanecí luchando en la esquina de telecomunicaciones, zona donde desordenadamente iban llegando compañeros heridos en batalla.
Se podía oír los estruendos de los morteros y bombas de mano, algunos gritos nerviosos y lamentos, la banda sonora característica de aquellos días.
La batalla, represento un golpe para la Guardia Nacional, pero en esta ocasión la naturaleza no jugó a nuestro favor, la lluvia caída hizo que el río permaneciera intransitable esa noche. La Guardia Nacional no tardó en aprovechar esa situación para organizar un batallón que rápidamente nos encontró y abordó.
Poco podíamos hacer para repeler la ofensiva, los contingentes del batallón acorralado, se dispersaron por todos los lugares para salvar su vida. Muchos de ellos llegaron a la carretera quedando a merced de los soldados Somozistas. Otros tuvieron peor suerte y fueron refugiados por campesinos traidores, que por algunas monedas vendían la ubicación del guerrillero y con ello una sentencia de muerte casi segura. Yo por mi parte, decidí adentrarme en el río desde el Guayavo hasta el Estereo Real para no ser atrapado por la guardia.
Fue una larga travesía que nos tomó varios días recorrer. Tuvimos que prescindir de nuestro calzado a causa de los roces y llagas. La alimentación fue muy escasa durante el trayecto, no disponíamos del tiempo suficiente para buscar comida y el hecho de solicitar ayuda a algún lugareño representaba un gran riesgo que decidimos no correr.
El viaje por el río termino felizmente en Chinandega encontrando a un conocido que nos acogió con comida. Pocos días después, ya estábamos de nuevo al servicio guerrillero y gracias a la labor desarrollada en el Sauce, pudimos acceder, esta vez mejor armados y con algo más de conocimientos militares a la unidad de combate Jose Benito Escobar Pérez.
Reportaje: Ivan Piqué
Foto: David Ferran A.

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