Di CAPACITADOS – Por el derecho a una vida con igualdad de oportunidades

El pasado 25 de agosto se celebró el Día Nacional de la Persona con Discapacidad, por este motivo en esta edición proponemos una reflexión que debemos hacer la sociedad para tomar conciencia sobre los derechos, necesidades y oportunidades que tienen las personas discapacitadas.

Para escribir el articulo me fui a documentar en la Escuela de Educación Especial de Sutiava, la única escuela que desde 1975 existe en León para personas discapacitadas. Lo redacté explicando las diferentes formas de educación que se aplican a los niños para que el día de mañana tengan una plena integración en la sociedad con igualdad de oportunidades.

Me propuse entrevistar a una madre con un niño discapacitado para aportar una breve historia personal al reportaje y vivir desde dentro su experiencia. Esta me cautivo tanto que creo que es el mejor ejemplo para darnos cuenta de lo que verdaderamente son las personas discapacitadas.

Desde la Escuela de Educación Especial de Sutiava me ponen en contacto con Mercedes Hernández, la llamo y acepta muy amablemente que la entreviste. Me cita en su casa a la que acudo puntualmente. Allí me recibe junto a su hijo Junior Isaac Hernández, tiene 19 años y padece una limitación auditiva del 100% y retraso intelectual.

Mercedes es una mujer hospitalaria y entrañable, me siento como en casa, y me sorprendo de lo rápido que nos hemos agarrado confianza. Me explica la historia de su hijo y su familia, una historia de lucha y superación pero también de grandes logros y alegrías.

Cuando Junior nació no dormía de noche, se las pasaba llorando y chillando. Mercedes estaba al borde del infarto, si la cosa continuaba se volvería loca. El pediatra les dijo que el bebe tenia problemas y lo llevaron a los Pipitos, una organización para personas discapacitadas, donde les ayudaron y les pusieron un psicólogo. A su mes y medio le diagnosticaron sordera y retraso intelectual.

Al conocer la noticia, Mercedes se lleno de valor, confió plenamente en su hijo, sacó fuerzas de donde no existían y no se rindió, sabia que su pequeño llegaría a poder hacer grandes cosas. Mientras me lo cuenta mira a Junior con cara de orgullo y satisfacción, sabe que así a ocurrido.

Junior era hiperactivo y muy travieso, el psicólogo les recomendó que tenia que hacer muchas actividades, Mercedes lo apuntó a cuantos talleres existían, convenció a Xusxalt, una escuela privada de talleres artísticos para que aceptaran un niño discapacitad y que comprendieran los escasos recursos económicos de la familia.

A sus 13 años Junior sabia pintar, hacia deporte y por increíble que parezca también sabe de música. A parte Mercedes lo llevaba en todas las actividades que se organizaban, iban a bailar, de fiesta,…. Nunca se ha avergonzado de su hijo, es más, siempre ha estado muy contenta de él.

Mercedes incluso ha perdido trabajos para poder estar más junto a su hijo y realizar actividades con él.

Desde bien pequeño Mercedes lo involucró en la sociedad y convenció a profesores para que lo ayudaran, y así al entrar a la escuela de educación especial estuviera muy espabilado, en los Pipitos también le ofrecían refuerzo intelectual.

Allí cursó hasta sexto grado, cuando cumplió 18 años. Durante estos años no se ha perdió ni un día de clase, incluso enfermo le pedía a su madre que queria ir a la escuela. Ahora esta como ayudante en un taller de carpintería, con el soporte de la escuela que le hace un seguimiento y lo ayuda. Mercedes cuenta que era palpable la diferencia con otros niños a los cuales sus padres no les prestan el apoyo ni el cariño necesario.

Mercedes se involucró tanto en la vida y el “problema” de su hijo que se convirtió en la profesora de educación física de los Pipitos, ayudó a conscienciar a otros padres con niños discapacitados de lo importante que es apoyar a sus hijos. También participa y colabora muy activamente con las asociaciones de discapacitados.

En un momento Junior agarra un flauta y toca The Sound of Silence, todavía ahora se me ponen los pelos de punta, no me puedo creer que sea sordo, después agarra una guitarra y se pone a cantar. Estoy tan emocionado que una lagrima lucha por caer en mi mejilla, a su madre antes también le pasaba, ahora riendose, me dice que ya esta más que acostumbrada a los éxitos de su hijo.

Junior también ayuda en las tareas de la casa, su madre desea que algún día le pueda ayudar en la tienda familiar donde trabaja en el mercado, esta convencida que así será. El doctor les dijo que a sus 30 años Junior podrá vivir independiente, valiendose por el mismo

Les pregunto por su futuro, Mercedes responde certera que su hijo será un gran pintor, un gran músico y un gran carpintero. Que todas las personas que lo han conocido o que lo conozcan aprenderán mucho de él, yo ya lo he hecho, y les puedo asegurar que así és.

Y cuanto más avanza la conversación menos entiendo lo que es una persona discapacitada, en esa pequeña casa no distingo diferencias entre unos y otros. Me doy cuenta que todos los seres humanos poseemos capacidades diferentes, es decir, no existe la persona perfecta. A algunos se nos dará mejor el deporte o las artes plásticas, en cambio, seremos completamente nulos en matemáticas o idiomas, en otros será todo lo contrario.

Pero sin duda todos queremos sentirnos queridos, importantes y sobretodo valorados por nuestro entorno en nuestras actividades sea cual sea nuestra limitación.

Recuerdo las palabras que Nubia la directora de la Escuela de Educación Especial de Sutiava dijo, se tiene que hacer una llamada a la sociedad civil i las instituciones para que tengan una mayor consciencia. Los discapacitados merecen respeto, amor y una oportunidad a tener una vida digna, ya que pueden hacer las cosas igual que los demás, solo es cuestión de darles una oportunidad.

Por cierto, si queréis ver las pinturas de Junior estas están expuestas en los quioscos frente al cementerio de Guadalupe de la organización de personas con discapacidad “Unidos por el bien común”.

Reportaje & fotografia: David Ferran A.

 
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