Fiebre del oro – Santa Rosa del Peñón y sus valles de oro.

Tierras fértiles, con abundantes valles y densa vegetación apadrinan a la pintoresca población de Santa Rosa del Peñón.

Allá nos dirigimos; a los limites que separan León con Matagalpa y Estelí, sin duda un buen enclave estratégico que permite unas excelentes relaciones comerciales a sus habitantes.

El recibimiento y trato por parte de los anfitriones de la Alcaldía con Oscar Danilo Martinez y el profesor Irán Andrade como ponientes, supera nuestras expectativas al ponernos a nutra disposición todos los medios de infraestructura y información necesaria para realizar este reportaje legítimamente. Son muchos los encantos turísticos que ofrece Santa Rosa para el visitante, una excelente vista panorámica de los montes que lo rodean y su hospitalaria gente lo hacen un lugar sin duda especial en pocos minutos de llegar al pueblo. De ahí es fácil acceder a alguna de las rutas que los alrededores resguarda en sus montañas como la Ruta de Los Pinos, también es aconsejable disfrutar de un caudaloso río donde tomar un baño o simplemente relajare en familia.

Entre tantas actividades es de obligatoria visita la extracción de oro tanto por su valor cultural como social.

Es Marvin Vallejo, un simpático y amable lugareño el encargado de acompañarnos en nuestra visita por la ruta de las minas. En la primera parada, descubrimos la mina de “El Pilar” de aproximadamente 30m. de profundidad y explotada por alrededor de 18 hombres en turnos de día y noche.

Estos trabajadores se organizan entorno a cooperativas que mediante la solicitud de concesiones, se les permite explotar estas minas. Esto implica un beneficio y un éxito estratégico para los habitantes de estos municipios, toda persona puede acceder fácilmente a un empleo para su subsistencia y la emigración de Santa Rosa por cuestiones laborales por general es injustificada.

Por otro lado, no es oro todo lo que reluce a pesar de los esfuerzos de muchos, en este punto entendemos lo complejo de este trabajo, los mineros disponen de escasos recursos tecnológicos para desarrollar su labor. Las herramientas que utilizan para la extracción del material precioso, difieren poco de los que disponían en épocas pasadas. En general, se extrae el bruto de forma artesanal, utilizando barrenos y martillos siempre condicionados por el paso de la caprichosa beta que serpentea por las grutas.

La maquinaria como los molinos para tratar este material en bruto, tampoco es el optimizado para este fin pero sí muy ingenioso; la carrocería de una camioneta es adaptada para que sus ruedas traseras hagan girar los pesados molinos. También las “piscinas” que separan los desechos del oro son ingeniados y diseñados por un vecino de Santa Rosa, una solución a nuestra opinión muy ingeniosa, práctica y asequible que permite evolucionar en esta gran labor. A pesar de los humildes recursos, Santa Rosa, tiene la particularidad de que es posible realizar en su municipio, todas las fases de tratado del material desde su extracción en minas, tratado y separación en los molinos hasta obtener el bruto incluso su fundición y distribución.

Otro aspecto positivo del trabajo que se desarrolla en Santa Rosa es  técnica semi-artesanal o totalmente artesanal que es utilizada, muy beneficiosa para el medioambiente, realizando una explotación sostenible con el mínimo impacto ecológico al ser  relativamente poca la producción en comparación a canteras de otros países.

Es en otro punto, en la mina que dirige donde Ulense Lazo nos invita a visitar el interior de esta. A diferencia de otras minas de la zona, a esta se debe descender en vertical sujeto por un estable arnés. La primera sensación al bajar por la mina es extraña si no está acostumbrado pero emocionante. Descendemos entre las paredes húmedas del túnel de apenas 1 metro de diámetro sintiendo a medida que los operarios supervisan

nuestro descenso como se aumentan los grados, entramos atónitos a “otro mundo” como si el tiempo se parase por segundos.

Por fin tocamos tierra firme para poder conversar con los aproximadamente 4 operarios que trabajan en la profundidad de la mina. En general el trabajo parece duro y complejo son algunos factores de seguridad y mucha técnica los necesarios para tratar como es debido las betas, sin duda, los experimentados obreros desarrollan su labor con una destreza admirable.

Reportaje & Foto: Ivan Du Piqué

 
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